Los visillos dejan pasar la luz natural con suavidad y aportan una sensación ligera, abierta y fresca al espacio. Son ideales para salones, comedores o estancias donde quieres mantener la luminosidad durante el día, suavizar la vista exterior y crear una atmósfera tranquila. También añaden una capa delicada entre la ventana y el interior, ayudando a tamizar el calor directo del sol sin oscurecer la habitación.
